Santa Teresita del Niño Jesús

Fiesta: 1 de OctubreCabeceraSantaTeresita

El 30 de Septiembre de 1897, hacia las 19:20 horas, Teresa deja su Carmelo y su tierra de Lisieux en un éxtasis de amor: No muero, entro en la vida. Tenía 24 años.

Marie-Françoise Thérèse Martin nace el 2 de enero de 1873 en Aleçon (Normandía), en el hogar de Luis Martin y Celia Guérin. Su padre tiene una relojería-joyería; su madre está especializada en confección de encaje, el célebre “punto de Aleçon”.

La menor de una progenie de nueve hijos, cuatro de los cuales morirán muy pequeños, Teresa recibe el sacramento del bautismo el 4 de enero en la Iglesia de Nuestra Señora de Aleçon. Debido a su salud delicada necesitará un ama de cría en el campo para criarla.

A los 4 años le llega una primera prueba: la muerte de su madre, el 28 de Agosto de 1877. Como segunda madre elegirá a su hermana Paulina.

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Casa de Les Buissonnets, donde vivía con sus padres y sus hermanas.

Unos meses más tarde toda la familia se traslada a los “Buissonets”, en Lisieux, y entonces conoce el Carmelo, en especial su capilla.

La entrada de su hermana Paulina en el Carmelo, el 2 de octubre de 1822, es para Teresa una llamada a seguirla. El día de la profesión de Paulina hace la primera comunión (8 de mayo de 1884) y recibe la confirmación unos meses más tarde (14 de junio de 1884). Su hermana María también entra en el Carmelo de Lisieux el 15 de Octubre de 1886, mientras que Leonia, por su parte, sigue buscando su camino. El carácter infantil de Teresa desconcierta un poco a su entorno. Y entonces, en la Nochebuena de 1886, Teresa siente la gracia de la conversión, la gracia de salir de la infancia:

En esta noche luminosa, Jesús, el dulce niñito de una hora…me hizo fuerte y valerosa. Me revistió de sus armas, y desde aquella noche bendita nunca más fui vencida en ningún combate, sino que…por el contrario…comencé, por decirlo así, “una carrera de gigante”. ¡Teresita había vuelto a encontrar la fortaleza de su alma…y habría de conservarla para siempre!

teresita2La llamada al Carmelo resuena cada vez más fuerte en su corazón, pero su juventud constituye un obstáculo que las autoridades responsables no tienen intención de levantar. Teresa llegará a hablar con el Papa León XIII. Pocos días después de la Navidad de 1887, cuando toda esperanza parece perdida, el obispo da su consentimiento. Teresa entrará en el Carmelo el 9 de abril de 1888, en tiempo de Pascua, el día de la celebración litúrgica de la Anunciación. Tiene 15 años y 3 meses: algo asombroso para nuestra época.

Antes del florecimiento de las rosas, Teresa sentirá el pinchazo de las espinas. Aunque se reúne con sus dos hermanas, Paulina y María, respeta el rigor de la vida monástica. Sufre mucho cuando su padre pierde la cabeza, y su correspondencia con Celina revela lo marcada que está por el sufrimiento. Después de experimentar una gran aridez, Teresa profesa con gran paz el 8 de septiembre de 1890, en la Natividad de la Virgen María. Cuatro años más tarde aparecen los primeros síntomas de la enfermedad que se la llevaría. A la conmoción por la muerte de su padre, debida a su afecto de hija (29 de julio de 1894), le sucede una profunda alegría cuando su hermana Celina entra a su vez en el Carmelo, el 14 de septiembre de 1894, en la fiesta de la Santa Cruz.

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El camino de Teresa es un camino de sufrimientos, un “caminito” de infancia espiritual, un abandono completo al amor misericordioso del Señor, un combate de la fe, con horas de dolorosa aridez, y una vida completamente entregada al amor en el corazón de la Iglesia: son nueve años de vida carmelitana cuya repercusión rebasará con mucho los muros del Carmelo de Lisieux.

Maria Martin (sor María del Sagrado Corazón) tuvo una inspiración cuando animó a Teresa a redactar sus recuerdos de infancia y consiguió que le confiara su “doctrina”, el “caminito”.

Paulina Martin (madre Inés de Jesús), priora del Carmelo, le ordena a sor Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz que escriba sus recuerdos de infancia. A los 22 años, en 1895, Teresa redacta el Manuscrito A y se ofrece espontáneamente al amor misericordioso de su Señor.

images (1)El mal que consume a Teresa se manifiesta en la noche del Viernes Santo de 1896, cuando escupe sangre. Ante ella se abre una puerta que da paso a la prueba más dura, que la acompañará hasta su muerte: la prueba de fe. En el otoño de 1896 redacta el Manuscrito B, dirigido a Jesús y a su hermana María del Sagrado Corazón. A principios de junio de 1897, a instancias de la madre María de Gonzaga, termina sus recuerdos en el Manuscrito C y revela todo lo que tiene dentro en las Últimas Conversaciones.

Sor Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz cumple su pascua en la tarde del 30 de septiembre de 1897, rodeada de sus hermanas del Carmelo de Lisieux. Todo está consumado. Y, al mismo tiempo, todo comienza.

La tumba de Teresa en el cementerio de Lisieux se convierte en un lugar de peregrinación.

0 1 a historia-de-un-alma-manuscritos-autobiograficos-de-santa-teresa-d-e-liseux-En otoño de 1898 aparece la Historia de un alma (los tres manuscritos de Teresa con algunos retoques). El Carmelo de Lisieux se ve invadido de cartas que llegan de todas partes. El proceso canónico para beatificar a Teresa comienza en 1910. Teresa del Niño Jesús es declarada beata por Pío XI el 29 de abril de 1923, y santa el 17 de mayo de 1925.

Las espinas han desaparecido. Ahora Teresa esparce los “pétalos de rosa” por la tierra, como otras tantas gracias obtenidas del Señor por mediación de ella. A principios de 1937 es bendecida la basílica de Lisieux, que será consagrada en julio de 1954. Durante los bombardeos de 1944, Teresa, cuya vida fue completamente misionera velará por el seminario de la Misión de Francia, lo mismo que había protegido a su Carmelo.

La publicación de los manuscritos originales en los que se había inspirado la Historia de un alma revela el verdadero rostro de Santa Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz: una santa para todos los tiempos, cuyo mensaje es eco del Evangelio de Jesús vivido día a día en la noche de la fe, en el crisol del sufrimiento, como don de amor. Teresa, por gracia, inscribió en la monotonía de la vida diaria el amor extraordinario que todo lo transfigura.

Vivir de amor es vivir tu vida, glorioso Rey…es valorar la cruz como un tesoro…es darse sin medida…es empujar el recuerdo de pasadas caídas…es navegar sin tregua, en las almas sembrando paz y gozo…¡ Jesús, amarte es pérdida fecunda!…Al salir de este mundo quiero cantar: “¡Muero de amor!”.

Sitios para visitar (hacer click sobre la foto)
Carmelo de Lisieux

Carmelo de Lisieux

Basilica de Santa Teresita de Lisieux

Basilica de Santa Teresita de Lisieux

 

Fuente: 15 días con Teresa de Lisieux. Tonnelier, Constant. Ed. Ciudad Nueva. Bs. As. Pág 7-12.