La imagen

IMG_20140626_242920168_HDRLa imagen de Jesús Misericordioso

Su origen se vincula con la visión que Sor Faustina tuvo en Plock, el 22 de Febrero de 1931 y durante el cual Cristo le expresó su voluntad de que pintara tal imagen y pusiera abajo la siguiente inscripción: Jesús, en vos confío.

La imagen presentada a Cristo resucitado con la señal de la crucifixión en las manos y en los pies. Del Corazón traspasado (invisible en la imagen) salen dos rayos: rojo y pálido. Jesús, preguntado por lo que significaban, explicó:

“El rayo pálido simboliza el agua que justifica a las almas, el rayo rojo simboliza la sangre que es la vida de las almas. Ambos rayos brotan de las entrañas más profundas de mi misericordia cuando mi corazón agonizante fue abierto en la cruz por un lanza”. Estos rayos representan, pues, los sacramentos y todos los dones del Espíritu Santo, cuyo símbolo bíblico es el agua. “Bienaventurado quien viva a la sombra de ellos, -dijo Jesús-, porque no le alcanzará la justa mano de Dios”.

La imagen presenta, pues, la inmensa misericordia de Dios que fue revelada plenamente en el misterio Pascual de Cristo y que se realiza en la Iglesia con mayor plenitud a través de los sacramentos. La imagen ha de desempeñar el papel de un recipiente para recoger gracias y de una señal que ha de recordar a los fieles la necesidad de confiar en Dios y de ejercer la misericordia hacia el prójimo. De la actitud de confianza hablan las palabras puestas en la parte de debajo de la imagen: Jesús, en vos confío. “Esta imagen –dijo Jesús- ha de recordar las exigencias de mi misericordia, porque la fe sin obras, por fuerte que sea, es inútil”.

El culto a la imagen consiste en una oración confiada acompañada de obras de misericordia. Con tal comprensión del culto a la imagen, Jesús relacionó las siguientes promesas:

-La gracia de la salvación eterna.

-Grandes progresos en el camino hacia la perfección cristiana.

-La gracia de una muerte feliz y todas las demás gracias y beneficios temporales que las personas misericordiosas le pedirán con confianza.

“Ofrezco a los hombres un recipiente con el que han de venir a la fuente de la Misericordia para recoger gracias. Ese recipiente es esta imagen con la inscripción: Jesús, en vos confío. “Por medio de esta imagen colmaré de gracias a las almas, por eso quiero que todas las almas tengan acceso a ella”. “Prometo que el alma que venere esta imagen no perecerá. También prometo, ya aquí en la tierra la victoria sobre los enemigos y, sobre todo, en la hora de la muerte. Yo mismo la defenderé como mi gloria”.

“Me quema las llamas de la misericordia, deseo derramarlas sobre las almas de los hombres. Oh, qué dolor me dan cuando no quieren aceptarlas (…) Dile a la humanidad doliente que se abrace a mi Corazón misericordioso y Yo la llenaré de paz”. “La humanidad no encontrará la paz hasta que no se dirija con confianza a mi misericordia”.

También le dice al mundo:

“Habla al mundo de mi misericordia para que toda la humanidad conozca la infinita misericordia mía. Es la señal de los últimos tiempos. Después de ella, vendrá el día de la justicia. Todavía queda tiempo, que recurran, pues, a la fuente de mi misericordia, que se beneficien de la sangre y del agua que brotó para ellos. Antes de venir como el Juez justo, abro de par en par las puertas de mi misericordia. Quien no quiere pasar por la puerta de mi misericordia, deberá pasar por la puerta de mi justicia”.

Acto de Confianza en la Divina Misericordia

Oh Jesús misericordiosísimo, tu bondad es infinita y el tesoro de tus gracias incalculable.

Confío sin límites en tu misericordia que está por encima de todos tus actos. Me abandono enteramente en ti y sin reparos para, de este modo poder vivir y caminar hacia la perfección cristiana.

Deseo propagar tu misericordia mediante obras de misericordia corporales y espirituales, procurando especialmente la conversión de los pecadores, consolando y asistiendo a los que necesitan ayuda, a enfermos y afligidos.

Protégeme, Oh Jesús, como tu propiedad y tu gloria. A veces tiemblo al darme cuenta de mi debilidad, pero a la vez tengo una confianza infinita en tu misericordia. ¡Que toda la gente conozca, con tiempo, la insondable profundidad de tu misericordia, tengan confianza en ella y la glorifique por siempre! Amen.

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